domingo, 18 de agosto de 2019

Cuando los oprimidos dejan de serlo

Este texto fue creado el 13 de agosto de 2019 para ser publicado el 16 de agosto en la mañana.




Decía Simone Weil (1909-1943) “... no hay límites al sufrimiento que el hombre puede recibir de los demás hombres. “ Me viene a la cabeza este concepto ante la actual notoriedad de los colectivos feministas que se manifestaron hace unos días ante la secretaria de seguridad ciudadana y el búnker en las que se hicieron pintas, se rompieron puertas, muebles y finalmente se bañó de diamantina al funcionario de la SSC Jesús Orta. Inmediatamente la jefa de gobierno y la procuradora, Sheinbaum y Godoy, respectivamente, llamaron a estas acciones Provocaciones, sin duda tales afrentas ameritaban granaderos y cañones de agua para dispersar a la turba de 300 féminas que al grito de Violadores, encaraban a las autoridades que encubren a los responsables de 3 denuncias en menos de tres semanas de violar a dos menores de edad, una en un baño de un museo, otra en una patrulla, y a otra chica de 27 años en un motel, a manos de policías de esas corporaciones.
El enojo es más por la manifestación que por la exigencia de justicia que demandan los colectivos feministas que la convocaron.
Con el hashtag #NoMeCuidanMeViolan se refieren a que la policía, y todas las fuerzas armadas, detonan índices de violencia sexual hacia las mujeres y los grupos vulnerables como ningún otro grupo organizado lo hace. No es ningún secreto que los policías violan, tortura, extorsionan, roban, secuestran. Vivimos en el país más corrupto de América Latina, no es de extrañar que nuestras instituciones de seguridad vivan en total impunidad. Así, tampoco será de extrañar que se haya encendido la mecha de la famosa autodefensa feminista, las marchas, manifestaciones y scracheos no van a cesar, se ha destapado el barril de la pólvora que se ha juntado en el miedo y el enojo de las mujeres por ser asesinadas en una decena al día, por ser violadas una cada 4 minutos, por ser secuestradas, esclavizadas, torturadas y desaparecidas sin que las autoridades respondan acordemente.
Han hecho de la brillantina rosa su bandera de lucha y somos un ejército que abarcamos el 51% de la población. En esto estimados lectores y lectoras, no vamos a parar. La estadística brutal de violencia de género tiene que descender significativamente porque si de cualquier forma nos matan, nos encarcelan, nos victimizan y revictimizan, nos violan, nos abusan, nos explotan, nos torturan, nos venden, no tenemos nada que perder más. La Medusa ha despertado, la quimera ha revivido, la hydra está presta a que le corten la cabeza y le salgan muchas más para acabar con el veneno de sus bocas con todo lo que la violente.
Se han convocado marchas para esta semana en varios lugares de la república, los medios están engolosinados con las demostraciones de los pañuelos feministas, de las feminazis que les llaman los que quieren que su enojo sea educado, que pidan por favor que no nos viole la policía de la manera más atenta.
Los derechos de las mujeres han costado sangre, poco es un vidrio roto y un funcionario que se convierta en figura de carnaval bañado de diamantina violeta. Esperen el poder de cruzar las piernas de Lisístrata, la ira de mil vírgenes rojas, el desprecio de todas las madres, hermanas y esposas. Los que no sean aliados serán enemigos y sufrirán su baño de diamantina violeta, o rosa, o púrpura.
Las autoridades están frente a uno de los momentos más difíciles, o siguen encubriendo agresores, asesinos, violadores, abusadores, extorsionadores y machos en general, o por fin se hacen un poco dignas y se ponen en el lado de lo que deben resguardar y defender, la no violencia hacia las mujeres en el país más feminicida del continente.
Las carpetas de investigación que lleven a las responsables del aquelarre de esta semana sólo van a atizar el fuego de las hogueras en las que arderán quienes tomen esas posturas. La Marea tiende a arrasar con todo a su paso, y esta marea rosa no la para ya nadie. Ya era hora que las mujeres nos defendiéramos de tanto sufrimiento que llevamos siglos soportando y solapando.

martes, 25 de marzo de 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

JovitaNoEstaSola JovitaLibre JOVITA MARTINEZ PRESA INJUSTAMENTE EN OAXACA

Jovita: víctima de violencia machista y presa injustamente 


Video



Jovita, originaria de Oaxaca, está presa de manera injusta, acusada de ser cómplice del asesinato de su bebé. El Ministerio Público no tomó en cuenta la violencia física y sicológica que sufrió por parte de su expareja, el asesino de su bebé.





Reseña del caso de Jovita

Jovita nació el 9 de febrero de 1993, pertenece a una familia nuclear integrada por ocho hermanos más y los padres de Jovita, Don Celedonio y Doña Gregoria, una familia campesina humilde la cual como pudo sacó adelante a sus hijos.
Jovita se fue a vivir con Salvador en el año 2012, él se portaba bien con ella al inicio de la relación, aunque Salvador nunca quiso casarse con ella, sin embargo la trataba bien, no era grosero.
En la comunidad Pensamiento Liberal perteneciente a San Miguel Peras, Oaxaca, es muy común que los hombres golpeen a las mujeres, o se dediquen a emborracharse por lo que si Salvador cometió algún acto de violencia para Jovita era normal. Jovita vivía en casa de los padres de Salvador, para ella no fue extraño el hecho de que Salvador no la dejara visitar la casa de sus padres, o que se la llevara con él todos los días a trabajar. Salvador se dedicaba a juntar leña y hacer carbón, Jovita le ayudaba a diario, la desconfianza de Salvador afloró cuando Jovita le dio a conocer que estaba embarazada, fue entonces que la violencia que él ejercía se agudizó, al conocer la maternidad de Jovita, Salvador le hizo saber que él no quería un bebé; después empezó a dudar de ella, diciendo que tal vez el bebé no era de él, en una ocasión él compro unas yerbas en Oaxaca que obligó (apretándole la nariz, con jaloneos, insultándola, forcejeando con ella) que las bebiera, sin embargo fue interrumpido por la suegra de Jovita. Después al quintó mes de embarazo Salvador pateó en repetidas ocasiones el vientre de Jovita para que abortara, fue entonces que la autoridad municipal supo que Jovita era maltratada por Salvador; la autoridad sólo le levantó un llamado de atención por escrito, sin que hiciera una denuncia formal ante la Procuraduría de Justicia del Estado de Oaxaca.
El 16 de junio de 2013 Jovita se sintió mal, ya estaba en días de su alumbramiento por lo que juntó con Salvador se trasladó a la Ciudad de Oaxaca para que naciera el bebé; finalmente el 18 de junio de 2013 por medio de una cesárea nació el pequeño. Al salir de la clínica de beneficencia que atendió a Jovita, Salvador intentó inducir a Jovita para que abandonará al bebé a lo que ella se negó, intentó convencerla por todos los medios sin embargo cambió su estrategia al ver la negativa de Jovita, y le dijo que le prestara al bebé que lo quería cargar, ella cedió sin imaginar que él lo mataría.
Cuando ella intentó quitarle al bebé Salvador camino muy rápido, casi corriendo por lo que para Jovita fue imposible alcanzarlo, sólo vio que Salvador metía en una mochila al bebé, por lo que ella se horrorizó e intentó hacer algo por rescatar al pequeño de las manos de Salvador, su padre. Al llegar a la terminal de camiones de segunda en la Ciudad de Oaxaca, Salvador se adelantó dejando atrás a Jovita, cuando ella finalmente lo alcanzó vio a Salvador sentado encima del pequeño, ella ya no pudo hacer nada; Salvador le dijo que se callara que si intentaba decir algo le pasaría lo mismo que al bebé, la mataría y le mostró una navaja que el cargaba siempre. Salvador dejó a Jovita sentada en una banca; ella comenta que desde ese momento ya no recuerda nada, hasta el momento en que él regresó ya sin el pequeño, Jovita ya no preguntó nada pues al momento Salvador le indicó a su hermana que le habían robado al bebé; a Jovita se la llevó su cuñada a un cuarto que renta en Oaxaca y Salvador se trasladó al Ministerio Público a hacer la denuncia mentirosa de que se lo habían robado; al regresar durante muchos días Salvador no la dejaba en ningún momento sola, y constantemente la amenazaba de que no abriera la boca, él se mantenía siempre cerca de ella, ni con los padres de Jovita la dejaba sola. Afortunadamente uno de esos días Salvador la dejó sola y al llegar los investigadores Jovita dijo la verdad, la llevaron a declarar, reclamó el cuerpo del bebé para poder enterrarlo en su pueblo, sin embargo eso ya no fue posible ya que Jovita fue detenida acusada de ser cómplice del asesinato del bebé, sin que el Ministerio Público considerara las condiciones de violencia sicológica y física que Jovita padecía.
Desde el 30 de junio de 2013 está recluida en el penal para mujeres de Tanivet, Tlacolula de Matamoros, Oaxaca. El duelo por la muerte de su pequeño hasta el momento no lo ha podido llevar a cabo, Jovita expresa que cuando la detuvieron le dijeron que: “hasta los animales defienden más a su hijos que ella, esa fue la verdadera causa por la que fue detenida”, y lograron crear en ella un sentimiento de culpabilidad. Ahora enfrenta un proceso legal siendo víctima de la violencia que este hombre ejercía sobre ella.
Desde el primer momento en que Jovita fue detenida sus padres abandonaron su pueblo, dejando atrás la tierra que cultivaban y de la que se mantenían, la señora a Gregoria dejó de hacer tortillas para comer y Don Celedonio indicó que no descansará hasta que su hija salga en libertad ya que ella es inocente. Últimamente Jovita teje bolsas de estambre en el penal para de alguna manera ayudarse y ayudar a sus padres económicamente sin embargo, no puede venderlas.
Este pequeño texto fue relatado por los padres y por la misma Jovita, quienes estamos ayudándole a Jovita a sacar su voz en las redes sociales somos un grupo de personas interesadas en que su voz y su historia sean escuchadas. Les queremos hacer saber a quienes la están apoyando que si desean enviarle alguna carta a Jovita lo pueden hacer a jovitalibre@gmail.com y sus padres se la harán llegar al penal.
Muchas gracias en nombre de Jovita y sus padres por todo el apoyo

Jovita presa injustamente

miércoles, 12 de febrero de 2014

YAKILIBRE: PARTEAGUAS EN LA JUSTICIA MEXICANA



Tal vez amable lector durante el mismo tiempo que usted lee estas líneas en Tepepan, en el reclusorio femenil, Yakiri Rubí Rubio Aupart está purgando una condena que no le corresponde. Meses de la vida de una joven mexicana se pierden entre términos legaloides y misoginia de estado. Pero no existe el tiempo perdido, gracias a sus muchas horas de reclusión la justicia mexicana tiene la oportunidad de corregir su senda, rectificar el rumbo, proveer justicia y no solo manosearla y venderla al mejor postor como han hecho tantos funcionarios y funcionarias en este país. ¿Hasta cuándo vamos a lucrar con el bien de los demás? Alguna vez México recuperará la dignidad original, el orgullo, la ética, el amor por la verdad, el respeto a la realidad y sobre todo el anteponer el bien de la nación al del ciudadano infectado de corrupción.

Lleno de irregularidades el proceso de Yakiri por el homicidio calificado de Miguel Angel Ramírez Anaya, su violador, su agresor, su secuestrador. Un tipo por demás insignificante, un malhechor cualquiera con más de 5 averiguaciones previas, un agresor sexual, un vecino de la doctores, una madrina de la PGJDF, un cargador de los desalojos del TSJDF, un cuate del MP de la Agencia 50, un criminal menos en las calles que encontró la muerte en la misma daga que empuñaba para sojuzgar a una persona 40 kilos y 30 cms más pequeña que él. Un cómplice que con su hermano, Luis Omar, parte acusadora de Yakiri y su verdugo también, se divirtieron una tarde el 9 de dic a costillas de una chica de 20 años, que modificaron toda la escena del crimen, que profanaron el cuerpo del occiso con 13 heridas más, que desaparecieron el cadáver sin reconocer qué sustancias había consumido el agresor. Sabemos que fumaron marihuana frente a Yakiri, que la PGJDF quiso desaparecer la bacha porque contenía el DNA del acusador infame. Que Luis Omar tuvo que dejar a Miguel Angel violando a Yakiri porque su esposa lo mandó llamar para decorar el altar de la virgen de Guadalupe que está a la entrada de la vecindad donde vivían todos.

No estamos en el México callado que suprime y tolera, que aguanta y se traga las ofensas, estamos en un México del siglo XXI en el que podemos reclamar, exigir, presionar, gritar, denunciar, tenemos con qué y por dónde. Existen las comisiones, existen las leyes, la gente, los funcionarios no son la ley, son servidores públicos cuya obligación es cumplir la ley, el que no esté dispuesto a hacerlo, el que piense que puede torcer la balanza de la justicia a su favor por unos pesos, el que quiera jugar al padrote de la dama de los ojos vendados está ya en el país equivocado. Lo mismo va para los que compran funcionarios, no tiren su dinero comprando espejitos por diamantes, proceso ilegal es proceso que caerá. No somos mercancía en este país, somos ciudadanos y como tales exigimos que nuestro país brinde los servicios que nos promete y nos debe, México somos todos, Yakiri es solo la punta de la lanza de cientos, tal vez miles, de procesos que son ilegales o infundados, de cientos o tal vez miles de mujeres y hombres inocentes que han sido violentados en sus derechos. Queremos que eso termine, ni un caso más, ni una venta más, si vendes justicia, tiembla que el bolsillo está por explotarte en las manos y eso, la libertad que tú privaste, será cambiada por la tuya. Eso pasará con Yakiri, eso pasará en México y no tengo boca de profeta, pero pluma sí. Un México Justo, un México con #yakilibre YA.

YAKILIBRE, EXIGIMOS LIBERTAD INMEDIATA, AMIGOS Y FAMILIARES