viernes, 13 de julio de 2012

2012 el año de las 2 marchas



Fabiola Díaz de León


2 de junio de 2012, ciudad de México, los contingentes se reúnen al rededor del ángel de la independencia, las personas que forman parte de la marcha son numerosas pero la gente que se ha dado cita para ver a los marchantes son aún más. La conmemoración de Stonewall es el 28 de junio, fecha en que en México casi siempre llueve, aunado a la ley seca que preside a las elecciones la posibilidad de realizarla el 30 de junio era remota, juntas y acuerdos de funcionarios con activistas y empresarios dieron como resultado dos marchas, una el 2 de junio, otra el 30. Dos momentos de visibilización en el mes gay de la Ciudad Gay Friendly. Siendo mucho más numerosa la primera podemos decir sin temor a equivocarnos que hemos visto gracias a este fenómeno las dos caras de la moneda de visibilidad que ostentamos como diversidad.
Diversidad, el derecho a ser diferentes, no hay una personalidad igual a otra, no hay una persona idéntica a otra, todos somos únicos, nuestra huella genética es única e irrepetible, de la misma manera la sexualidad se expresa de forma única e irrepetible, lo que para uno es sexualmente apetecible para otro puede simplemente parecerle indiferente o repugnante. Tenemos más conductas eróticas que cabellos en la cabeza, vivimos entre el eros y el tánatos, entre la vida y la muerte, entre la felicidad y la frustración y nuestro impulso erótico afectivo es siempre instintivo a la preservación de la especie y la asociación entre las personas. Somos seres sociales y el vínculo de la intimidad cada día busca nuevos marcos en los que ceñirse, ya la vía no es la heterosexualidad obligada, la bisexualidad es una realidad que cada vez es más y más explorada. La gran mayoría de los humanos tenemos inclinaciones eróticas tanto hacia el sexo contrario como al propio. Los niños nos besamos indistintamente con niños que con niñas y no es sino hasta la adolescencia que la sociedad nos reconoce autonomía romántica y espera que escojamos novio o novia, a veces los dos. Nuestros intereses románticos son bien o mal vistos por la sociedad y nos vemos presionados a manifestarnos homosexuales o heterosexuales, a veces lo ultimo primero para luego dar paso a un intermitente estado y otro que se interpreta como bisexualidad.



La orientación sexual puede ser HETEROSEXUAL, HOMOSEXUAL O BISEXUAL. Podemos cambiar de una a otra, quedarnos en dos, o simplemente escoger entre todas solo una, las definiciones en el siglo XXI han sido rebasadas. La orientación sexo-genérica es el género sexual con el que nos identificamos a nosotros mismos desde nuestra propia perspectiva. Esto es yo pienso en mi persona como del sexo femenino y deseo y procuro mi cuerpo femenino. Yo puedo por tanto ser mujer, una mujer heterosexual si me enamoro de hombres, una mujer homosexual si me enamoro de mujeres o bien una mujer bisexual si me enamoro de ambos. Mi orientación sexo-genérica es de mujer mas mi preferencia sexual puede ser o no heterosexual. En el caso de hombres que se identifican a si mismos como mujeres o mujeres que se identifican ante si mismas como hombres, esta variante de la diversidad es el fenómeno trans: Travestis, transgéneros y transexuales. Los que van más allá del género biológico y son mujeres con genitales de hombre u hombres con genitales de mujeres, visiblemente se muestran como el género opuesto al biológico, sea por medio de un disfraz temporal o de modificaciones al cuerpo para asemejarlo al sexo opuesto. Hombres con pene y senos o mujeres con pene, hombres con vagina, vaginas quirúrgicamente reconstruidas así como implantes de pene y testículos, extirpación de los senos, tratamientos endocrinológicos a base de hormonas para lograr el largo proceso de la reasignación sexo-genérica para ser un hombre o una mujer trans. Existen mujeres trans homosexuales, heterosexuales y bisexuales. Son numerosas las transexuales que se identifican como lesbianas y viven parejas románticas con mujeres lesbianas algunas y otras incluso se pueden pensar estrictamente heterosexuales pues su involucramiento es biologistamente heterosexual. A estas alturas de la diversidad y con la lubricidad a flor de piel en una sociedad absolutamente saturada de sexo subliminal y explícito nos queda mas que claro que en esta vida venimos a recorrer el largo camino de nuestra búsqueda erótico afectiva por medio de la libre expresión de nuestra libertad sexual. Bendita libertad garantizada por todo el peso de nuestra carta magna y nuestro bendito estado laico. Nuestros derechos sexuales nos son reconocidos desde la mayoría de edad y mientras sea entre personas en edad de consentir y de mutuo acuerdo y la homosexualidad está despenalizada en todo el territorio nacional. Esa es la libertad que celebramos este año con dos marchas, la libertad de hacer de nuestro culo un papalote mientras el estado nos reconoce como iguales entre los diferentes y vice versa.



Hombres vestidos de mujeres, mujeres vestidas de hombres, mujeres trans desvestidas, todo tipo de galas y disfraces se dan convocatoria para celebrar que hace 34 años gracias a un pequeño contingente que se unió y visibilizó primero marchando a favor de la revolución cubana y en conmemoración y repudio a la matanza del 2 de octubre para finalmente lograr que en México celebráramos el día de los disturbios de Stonewall, la primera vez en los Estados Unidos y en el continente americano en que los homosexuales prestan resistencia a la invasión arbitraria policial de un bar gay llamado Stonewall dando como resultado que homosexuales y lesbianas salieran en apoyo de los revoltosos generando 4 días seguidos de enfrentamientos contra la policía que criminalizaba la condición homosexual y se da así el comienzo del movimiento liberacionista.



La marcha del 2 de junio fue de fiesta y bares, la marcha del 30 fue más pequeña y con ley seca y los bares cerrados hubo mayor inclinación a la fecha de los disturbios gays en el greenwich village de nueva york. Lo importante es que queremos marchar, que nos toca ese remanso de visibilidad en el que nos regodeamos en la celebración de las victorias obtenidas y la revisión de las agendas políticas que podríamos llegar a tener como colectivo. Ya basta de hacer rebaños electorales y cotos de poder individuales que queman la pólvora en infiernillos, para 2013 podemos hacer una marcha el doble de grande que las dos de este año, más consensuada y con mucho mayor alcance con todos los grupos trabajando en las mismas direcciones. Hemos llegado en el activismo al punto donde casi todos estamos en acuerdo de los mismos intereses sin perder nuestra autonomía e individualidad pero sumando esfuerzos para funcionar como colectivo. Sea cual sea la dirección política que se busque la acción debe de ser en bloque tanto ante el ejecutivo como ante el legislativo. Todo el gran bloque LGBTTTI+H, lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales, intersexuales y heterosexuales por igual en la búsqueda de la prestación de servicios para una población que ha sido históricamente marginada de ellos. No existíamos, ahora somos muchos y seremos más. Por lo pronto nos pronunciamos a favor del estado de legalidad y las instituciones y exigimos que la policía pare de hostigar a las y los trans en todo el territorio nacional, exigimos que el estado garantice su seguridad pues se trata de una minoría vulnerable que al ser punta de lanza social vive la homofobia y la transfobia de manera diaria y cotidiana, queremos la despatologización de la condición trans y la creación de protocolos adecuados. La simplificación de los tramites para el pleno derecho al nombre que les guste usar y que más convenga a su forma de vida. Celebramos los matrimonios entre personas del mismo sexo en México, Coahuila y Quintana Roo y esperamos que dentro de muy poco el matrimonio igualitario alcance a toda la república.






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