martes, 22 de mayo de 2012

CAPRICHOS 2


 
Que Sacrificio
La familia Duarte en la estancia de su casa. El Sr. Duarte y la Sra. Duarte charlan con el Señorito de buena familia (acomodada).
Sra: Debe haber sido terrible su accidente Señorito Lerdo de Tejada.
SRITO: Téngame más confianza Sra. Duarte, llámeme Don Agustín, que ya estoy mayor para eso del señorito.
SRA: Como usted guste (Enfatizando) Don... Î
SR: (SALVANDO UNA POSIBLE DESCORTESIA HACIA LA VISITA) ...Agustín, no es usted solo un noble caballero sino un hombre de suerte, cualquiera hubiera perdido hasta la... (BUSCA LA PALABRA PRECISA) hasta la...
SRA: (ARREMETIENDO CON LA GROSERIA) Hombría.
SR: ¡La vida!, mujer, la vida... (CLARAMENTE HACIA LA VISITA) En una caída como la que usted tuvo.
SRITO: Para mi fortuna usted se equivoca Sr. pero para mi desgracia la Sra. Duarte acertó en toda su ordinaries y grosería.
SR: Quiere usted decir que (HACE SEÑA DE QUE NADA DE NADA).
SRITO: La hombría no se mide en pulgadas Señor Duarte, se mide en destreza, en ingenio, y sobre todo, en apetito.
SRA: ¿Pero no lo del apetito parte de ESA parte?
SRITO: No Sra., parte de otra parte, de la mente, de la cabeza, y créame señora que para un bicéfalo macho como yo, perder la cabeza de la polla no es mayor detrimento para una cabeza que, como la mía, está muy bien puesta en lo que quiere...
SRA: ¿Y qué es lo que quiere de nosotros?
SRITO: La Sra. Duarte hace las preguntas del jefe de familia.
SR: Discúlpela Don Agustín ella siempre ha sido muy atrabancada.
SRA: Atrabancada nada, soy directa y me intriga lo que este Don Jorobas quiera en mi casa.
SRITO: No espero que una mujer como usted entienda la realeza que mi joroba representa: Mi tatarabuelo, El Conde de Tejada, fue el primero en portar una deformidad del lado izquierdo de la espalda; mi bisabuelo, El Conquistador Lerdo de Tajada, la portaba del lado derecho; mi abuelo tuvo la deformidad en la Ingle, por desgracia la vulgaridad típica del pueblo lo hizo pasar como Francisco Lerdo de Cojones. Mi padre la llevaba en el pecho y yo tengo el honor de llevar todas esas deformidades juntas.
SR: No hacen falta tantas explicaciones. La clase y la nobleza las lleva usted en el porte Don Agustín.  
SRITO: No está de más que la Señora Duarte, su amada esposa a la que tanto desagrado, vaya enterándose de la clase de parentela política que va a adquirir.
SRA: José María explícame lo que este hombre dice.
SRITO: No hace falta mi querida señora, para eso he venido hoy aquí, para solicitarle la mano de su hija Lucillita. ›
SRA: Pero cómo se atreve, Lucillita es una niña, apenas cumplió los 13 años, (AL SR) es el sol de esta casa. (CONTUNDENTE) No está lista para casarse.
SRITO: En todo concuerdo con usted menos en lo último, las féminas están listas para casarse desde que son concebidas; Eva estuvo lista para Adán desde que Dios Nuestro Señor la sacó de su costilla...
SR: En eso Don Agustín tiene razón mujer.
SRA: Pero si este hombre aparte de llevarle más de 30 años a Lucillita es un fenómeno cuajado de bolas por donde se le mire menos donde se les necesita.
SRITO: Señora Duarte, no acepto una referencia más hacia mis genitales.
SRA: ¿Cuáles genitales?
SR: María Elena te estas sobrepasando.
SRITO: Pues no tendré cojones pero sí muchos dineros para pagar por mis carencias y créame que precisamente por ellas estoy dispuesto a prescindir de alguien de mi linaje y casarme con su hija que es de poca cuna.
SRA: ¡Poca cuna! Su padre no será el Duque de Tajada pero junto a usted es el Infante Don Cojones, las niñas son prueba de ello. ¿Qué vida le ofrece usted a mi hija? Una vida sin placer, sin descendencia, sin amor, sin pasión, sin igualdad...
SRITO: Por supuesto, ¿qué no es obvio? Pero con comodidades, sirvientes, lujos y dignidad; que es más de lo que ustedes podrán ofrecerle en corto.
SRA: ¿De qué habla?
SR: Mujer, la casa se ha perdido y pronto estaremos viviendo en la calle. Don Agustín nos ofrece pagar el adeudo de la casa y pasarnos una mesada...
SRA: Así que Don Agustín nos quiere rentar a la niña.
SRITO: Digamos que se la compro con un enganche y cómodas mensualidades. Estoy dispuesto a dignificar su posición y no a tomarla como concubina nada más porque después del accidente el dejar de ser soltero favorece mi imagen, no porque quiera nada con la familia Duarte. 
SR: Cuenta usted con mi entera aprobación Don Agustín, y con la de mi señora esposa. Mujer, ve por la niña para que se despida de su futuro esposo.
SRITO: Los monjes del verbo encarnado nos harán los honores, es una tradición familiar.
SRA: Nunca falta un cura que apadrine semejantes bodas. (SALE)
SRITO: Ni unos padres quebrados que proporcionen a la novia.
REGRESA CON LA NIÑA SE RECREA EL CAPRICHO 14 Y SE CONGELAN.

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